Por Luis Rivera, presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú.

En su reciente discurso a la nación con motivo del 197º aniversario de la independencia del Perú, el presidente de la República, Martín Vizcarra, destacó la puesta en marcha de ocho proyectos mineros con una inversión superior a los US$ 15,000 millones, que contribuirá de manera directa en la reactivación de la economía del país este año.

Sin duda una noticia muy alentadora que, por encima de los problemas internos de denuncias de corrupción en el sistema de administración de justicia, es una muestra de la buena imagen que tiene el Perú como país atractivo para la inversión, en especial en el sector extractivo, por su estabilidad macroeconómica y los nuevos vientos que soplan en el contexto internacional con mejores precios de los commodities mineros.

A ello se suma, como indicó el presidente, el esfuerzo que desarrolla el Estado para la formalización de la pequeña minería y la minería artesanal con un enfoque ambiental y de seguridad de las personas, que es fundamental para incorporar a los actores de esta actividad productiva en la formalidad de manera progresiva para que también ofrezcan su aporte al país.

Tangibilizar estos objetivos seguirá siendo un desafío para un país como el Perú, con instituciones adolescentes. Por ello, la industria minera, desde el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, saludamos la creación del Centro de Convergencia y Buenas Prácticas Minero Energéticas “Rimay” en el cual los diversos actores (Estado, empresas privadas y sociedad Civil) podrán discutir los diversos temas enfocándose en la creación de una sola visión del largo plazo para la minería peruana. (ver: Ceplan debería unificar su visión sobre futuro de minería peruana)

La coyuntura internacional es favorable. Hay una recuperación real de los precios de los metales, sin embargo, debemos ser conscientes que coincide con una reducción real en el gasto de capital en proyectos mineros, solo en oro la inversión global en capital total se ha reducido de 19 mil a 8 mil millones de dólares entre el año 2012 y el año 2017; y los gastos de exploración de 2,300 a 1,400 millones de dólares en el mismo periodo. En ese sentido, el Perú debe ser más y más competitivo y atractivo para acceder a una mayor porción de ese gasto.

La minería representa una gran oportunidad para generar riqueza y cimentar el desarrollo integral del Perú, y actualmente están dadas las condiciones por la coyuntura de la economía global y las fortalezas y ventajas competitivas que tenemos como país minero. No desaprovechemos la posibilidad que tenemos de crecer a tasas que nos permitan erradicar la pobreza e iniciar una nueva etapa en el bicentenario de mayor bienestar para todos los peruanos.

Fuente: Diario Gestión