En adelante y luego de ser publicado en el Diario Oficial, Colombia es un país obligado a cumplir el “Convenio de Minamata sobre el Mercurio”, pacto firmado en octubre de 2013 por países del mundo para tratar de detener la contaminación con ese metal, que afecta tanto a quien tiene contacto directo con él como quien lo recibe de manera residual, ya sea por ingesta de alimentos que lo contienen (como pescados de río).

Más de 15 millones de personas en el mundo, entre ellos niños y mujeres se dedican a la Minería Aurífera Artesanal y de Pequeña Escala están constantemente en peligro por la exposición con este metal. En Colombia son casi 250.000 personas las que se encuentran en estas actividades, expuestas directamente debido a su ocupación al mercurio metálico y sus vapores.

demás de estas personas se considera que también están expuestos indirectamente a los efectos del mercurio quienes entre el contacto por el uso de servicios ecosistémicos que ofrecen los diferentes componentes ambientales, por lo que la presencia del mercurio en el ambiente pone en riesgo la prestación de tales servicios.

Son directamente afectados los que consumen el producido de la pesca obtenida en los ríos y afluentes a los que caen las aguas, que luego del tratamiento de las canteras y minas donde se explota el oro, son contaminadas.

En la exposición de motivos del proyecto de ley por medio del cual se aprobó el Convenio de Minamata sobre el mercurio, hecho en Kumamoto (Japón), el 10 de octubre de 2013, Colombia hizo una referencia muy específica sobre las afectaciones a la salud humana con lo cual el país da especial importancia al artículo 16, el componente de salud humana, una de las prioridades para nuestro país, en el ámbito de aplicación del convenio.

La afectaciones a la salud humana, especialmente a los recién nacidos, fueron detallados:

Según un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el feto, el recién nacido y los niños pequeños son especialmente sensibles a la exposición del mercurio, debido a la delicadeza de su sistema nervioso.
Además de la exposición en el útero, los recién nacidos pueden verse expuestos mediante el consumo de leche materna contaminada.

Así mismo, las personas que padecen del hígado, los riñones, los nervios y los pulmones, corren un riesgo mayor de sufrir los efectos tóxicos del mercurio.
Otras subpoblaciones pueden correr un riesgo mayor de toxicidad por mercurio debido a que están expuestas a niveles más altos de metilmercurio por el consumo elevado de pescado y mariscos, como los pescadores de profesión y de subsistencia, así como por culturas que tienden a consumir periódicamente pescado y otros productos del mar”.
Más datos interesantes presentados en las consideraciones son

El mercurio puede originar diversos cuadros de intoxicación. Si ingresa al organismo, por su característica de ser bioacumulable, permanece en el cerebro y riñones, y en casos extremos puede causar la muerte.

El metilmercurio puede llegar a causar trastornos mentales y dificultades de aprendizaje, parálisis cerebral, falta de coordinación, daños oculares y auditivos.
Además puede pasar también a la leche materna y al feto
Los efectos del mercurio se han resumido claramente en la denominada “Enfermedad de Minamata”.

Los síntomas de esta enfermedad son adormecimiento de manos y pies, reducción del campo visual, debilidad muscular, alteraciones sensoriales, reducción de la capacidad auditiva, entre otros.

En Colombia, dice el amplio documento del convenio en el que se relacionaron las estadísticas nacionales de afectación por mercurio, de acuerdo con el Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila):

Para el periodo 2007-2013 fueron notificados 666 casos de intoxicación por mercurio, siendo el 2009 el que presentó mayor número de notificaciones con 159 y Antioquia el departamento mayor notificador.

Con respecto a los años 2012 y 2013 se notificaron 131 y 87 casos de intoxicación por mercurio respectivamente a nivel nacional.

La “Enfermedad de Minamata”

Fue descubierta por primera vez en la ciudad del mismo nombre de la Isla Kyushu, en el sur de Japón en 1956. Una planta de acetaldehído vertió efluentes que contenían compuestos de metilmercurio en la bahía y luego en el río Minamata, exponiendo a más de 200.000 mil personas a esta contaminación. Esta sustancia se bioacumuló en mariscos y peces que representan parte importante del alimento de la población, y como resultado se generó el envenenamiento de varios residentes de las zonas costeras.

Para el caso de Colombia y según la Autoridad Nacional de Pesca y Acuicultura (Aunap) en la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia 2010, información analizada en el taller “Transferencia al país de la metodología para la estimación del indicador de subalimentación” se estima que:

• El 61,1% de los colombianos consume pescados o mariscos en un mes regular.

• 26,9%Elo consume semanalmente, con frecuencia de una vez a la semana, en un 15,4%.

• El 32,8% consume mensualmente. Con frecuencias de 2 a 3 veces el 14,4%, y una vez al mes el 14,3%.

• El 67,4% lo consume entre las edades de 31 a 50 años.

• Por regiones se presenta el consumo de la siguiente manera: Atlántico 84,5%; Bogotá 70,5%; Orinoquía y Amazonía 70,1%; Pacífico 59,2%.

Un dato final, también extraído la amplia exposición de motivos del proyecto de ley publicado en el Diario Oficial, “todas las personas pueden verse expuestas a algún nivel de mercurio. Sin embargo, la duración y la ruta de la exposición son los factores que determinan si se producirán o no efectos adversos en la salud. Dentro de las rutas posibles están el contacto con la piel, la inhalación y la ingestión; influyen también la dosis y la forma química del mercurio. En ese sentido, las personas que en razón a su trabajo se ven expuestas al mercurio también corren un gran riesgo.

FUENTE:https://www.opinionysalud.com