Sudor, nervios, miedo.

Jota advierte que Delta 1 es una tierra sin ley. Que por cada paso avanzado, se mire a todas partes. Que se procure siempre que las cámaras y las grabadoras no sean descubiertas porque entre los nativos (y los comerciantes de Puno, Cusco y Arequipa que han construido sus casas de cemento en medio de la selva de Madre de Dios) también hay tratantes de personas, delincuentes, contrabandistas, mafiosos y muchos, pero muchos mineros ilegales.
De repente, ya con unos pasos adentro de este pueblo sin pistas, pero muchas camionetas 4x4, unas mujeres descubren que un equipo de La República graba sus calles, sus negocios y todo lo que la avaricia por el oro puede lograr.

–¿Por qué nos filman?, ¿qué quieren mostrar?,¿por qué han venido hasta acá?

Delta 1 es un centro poblado menor también llamado Bajo Pukiri y se ubica entre los distritos Madre de Dios y Huepetuhe, en la provincia del Manu. Fue creado hace cerca de dos décadas por los primeros hombres no nativos que encontraron oro en el extenso terreno y los ríos de esa parte de la Amazonía y que hoy expanden sus actividades, a casi 6 horas de la ciudad de Puerto Maldonado, como una mancha percudida en medio de un manto verde.

"Poco a poco, el hermano Wason y su esposa, los dos de más de 70 años, de la etnia harakbut, cuidadores de bosques, han sufrido la invasión de sus tierras. Ellos viven muy cerca de Delta 1 y no pueden defenderse por lo avanzado de su edad y porque no hablan castellano. El año pasado logramos que puedan reconocerles sus títulos de propiedad, pero siguen en riesgo ante la minería ilegal", explica Julio Cusurichi, presidente de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad).

Para pisar este naciente pueblo minero se debe viajar por la carretera Interoceánica y tomar un desvío a la altura del kilómetro 132 hasta llegar a Puerto Carlos, donde se cruza el río Inambari en canoa y luego se continúa, a bordo de una camioneta 4x4, que va rápido en plena trocha, hasta el distrito de Huepetuhe. Esta ruta es muy frecuentada por los hombres, mujeres y adolescentes que provienen desde varias partes del Perú para buscar oro.

Antes de llegar a Delta 1, la nueva capital de la minería ilegal en Madre de Dios, las camionetas cruzan, en esta época del año, las aguas de lo que era el productivo río Pukiri, y los choferes y pasajeros no temen inundaciones o ahogamientos. En toda la ruta no existe ningún tipo de control por parte de las autoridades . Se puede transitar con droga, con contrabando, con un muerto encima y nadie inspecciona la circulación de los vehículos.

Por eso, los habitantes de ese campamento minero observan, dudan e interrogan a los que no son conocidos.

La escena es triste. Antes de llegar a Delta 1 se observan charcos anaranjados, fango, en lo que era el río Pukiri. Cerca aparecen hombres con máquinas depredando la selva porque se sienten los más fuertes.

Es precisamente desde Delta 1 (cuyos mineros ya vienen depredando la zona de amortiguamiento de la Reserva Comunal Amarakaeri donde viven nativos de la etnia originaria harakbut) y también desde La Pampa que Madre de Dios es la región que proporciona el 70% del oro nacional, actualmente. En menos de 20 años, además, las canteras ilegales que han aumentado un 400% en esa parte del país, según el Ministerio del Ambiente, han ocasionado que el Perú sea el sexto productor mundial de oro y el primero de Latinoamérica.

Depredadores del verde
Los jóvenes, hombres y mujeres, que pasan por Delta 1 tienen labores diarias que realizan desde hace varios años en la selva que antes fue virgen. El día empieza escarbando la tierra con palas y maquinaria pesada, luego remueven el área con chorros de agua, usan dragas en los ríos cercanos, talan árboles cuando se requiere más terreno y liberan el mercurio para dividir el oro de la arena.

En los alrededores de Delta 1, cerca de las comunidades nativas de Puerto Luz, San José de Karene y Huepetuhe, las más afectadas por la minería ilegal, se observan cerros artificiales de tierra que ya no sirve para sembríos. En la zona de amortiguamiento de la Reserva Comunal Amarakaeri, se había alcanzado las 1.561 hectáreas dañadas durante los últimos 4 años (casi 2 mil campos de fútbol), según el Proyecto de Monitoreo de Amazonía Andina (MAAP, por sigla en inglés). La depredación es gigantesca.

Delta 1 es un sitio estratégico para el negocio de la minería ilegal. Allí los depredadores de bosques, y aquellos que trabajan en tierras concesionadas por el Estado, consiguen mercurio, combustible, alfombras plásticas, mangueras, tubos y mallas. También encuentran motobombas, cargadores, volquetes, repuestos de maquinaria pesada y vehículos. Pero eso no es todo: también hallan comida, ropa, frazadas, utensilios, licores, bares, prostíbulos e incluso pueden vender el oro extraído de forma terrible. En ese lugar, con un local con solo 6 policías y un alcalde, todo se compra y todo se vende. Es una tierra de negociantes que se visten y viven diferente a los pobladores que habitan desde hace décadas en los bosques.

Cerca del río Inambari, antes de llegar a Delta 1, se ve a jóvenes que sacan cajas de cerveza y galones de combustible de camiones. Lo hacen delante de los que transitan por el lugar.
El precio del oro
En los alrededores de Delta 1, los foráneos (y los nativos que se dedican a la minería artesanal sin depredar sus bosques sino lavando el oro en los ríos) venden el preciado metal en los diversos locales donde les pagan entre 130 y 140 soles por gramo. Los compradores tienen, incluso, hornos para separar el oro de la arena. Sus carteles y avisos dicen grande en la calle: "Se compra oro".

En Delta 1, precisamente, se encuentran las grandes empresas compradoras de oro como Metal Perú y Mega La Red.

Así llegan los mineros de las zonas aledañas para cambiar el oro por billetes. Si uno de ellos, al depredar los bosques, obtiene al día 100 gramos de oro, tendrá entre 130 mil y 140 mil soles. Pero para eso deberá trabajar las 24 horas, en grupos, y con todas las máquinas posibles. En el caso de los nativos, ellos pueden vender a la semana 2 o 3 gramos de oro, hallado en el río, que les pueden dar hasta 3 mil y 4 mil soles.

Según investigaciones del portal Ojo Público, dos compañías suizas, MKS Finance y Metalor Technologies –socias de London Bullion Market Association (LBMA), que fija el precio del oro a nivel internacional– fueron las principales compradoras de este metal de origen sospechoso de Madre de Dios hasta fines del 2013.

"El Estado declara una cantidad de oro que se contradice con aquella que se exporta. Solo en un año se encuentra un millón de onzas sin un origen claro y sin que haya pagado impuestos. Todo lo que sale de Madre de Dios se va a Bolivia, por eso es que hoy ese país se ha convertido en un exportador", señala Jorge Manco, investigador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quien dice que en estos dos años de gobierno no se ha ejecutado un plan adecuado para combatir la minería ilegal. "¿Dónde está el Banco Minero prometido?".

Trata de personas
Donde hay campamentos mineros, hay prostíbulos. Delta 1 no es la excepción: los locales Las Vegas, Vikingo, Triple X, Charapitas, Pecados abren sus puertas coloridas y en ellas se ven mujeres, en su mayoría menores de edad que provienen de Cusco y Puno.

La explotación sexual y laboral en Delta 1, según la Policía, está presente. Normalmente, la cerveza cuesta entre 30 y 10 soles , por lo que las muchachas deben hacer que los clientes consuman entre 15 y 24 botellas con ellas. Así, cada una debe dar el 60% de las ganancias al tratante y con el resto paga su comida y hospedaje.

"Muchas de ellas ni siquiera tenían sus documentos", señala un policía. En ese lugar de Madre de Dios hasta hace poco operaba Clara Quispe Quispe, o simplemente 'La Reina del Delta', quien ahora purga una condena de 12 años de cárcel.

Julio Cusurichi, de la Fenamad, agrega que en el gobierno de PPK se han dejado de ejecutar los operativos de interdicción contra la minería ilegal. "Delta 1 es más antigua que La Pampa, pero al no estar cerca de una carretera como la Interoceánica, nadie llega allá ni le prestan atención. Ojalá que esto cambie por el bien de los niños que crecen en las comunidades de la selva", añade. La voz de ellos no puede callarse.

Claves
Según MAAP, Madre de Dios tiene un gran avance en el ranking de las regiones amazónicas con mayor deforestación en el Perú. Por primera vez, la región posee la segunda tasa más alta de pérdida forestal entre todas, seguida solo de Ucayali.

La Fenamad ha pedido que las comunidades nativas tengan opciones para no caer en el negocio del oro. "Se necesitan programas por parte del Estado. Debe priorizar la lucha contra la minería ilegal".

FUENTE: DIARIO LA REPÚBLICA