La mancha amarilla de Santa María

De cómo se está explotando el oro en el Pacífico caucano, por una comunidad palenque que ha vivido de la minería artesanal, pero que hoy es esclava en su propia tierra de los amos de las retroexcavadoras y los fusiles.

Cuando les abrieron la boca a los dos afrodescendientes, vino lo inesperado: una pepa de oro llevaba cada uno debajo de su lengua. De castigo, dos disparos; luego los cuerpos fueron arrastrados por las aguas turbulentas y contaminadas del río Timbiquí. En ese momento, el comprador* esperaba a que el administrador del entable le vendiera unos gramos de oro. Sintió miedo porque era un foráneo, un desconocido entre la multitud de negros de la zona, de guerrilleros y paramilitares que custodiaban las vetas de oro, extraídas por las retroexcavadoras desde las entrañas de Santa María.

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